LOS ORÍGENES DEL ATLETISMO
De lo que entendemos cómo atletismo en estos momentos y lo que fueron sus inicios
dista mucho. Se ha pasado de una necesidad existencial y de supervivencia de los
primeros hombres, a una compulsiva práctica movida por multinacionales que han
visto un filón el cual explotar, una plaga de langostas que arrasa todo por dónde pasa
sin pensar lo que deja atrás. Un lucro que no corresponde con la real promoción del
atletismo ni de sus orígenes.
Cuando las grandes marcas hablan de sacrificio y bienestar físico-emocional, se
quieren referir a un incremento sustancial del precio de los productos derivados de la
misma “del todo poderoso running” y los eventos dónde tenga lugar dicha disciplina.
Se basan en la “reinvención” y creación de necesidades de un deporte que es tan antiguo como el hombre y que en si mismo es autosuficiente, no depende de nada,
sólo de tener ganas y de un camino, carretera o plaza, dónde ejercitarse.
En la historia más reciente y también más olvidada encontramos a los llamados
“Footmen”, personas al servicio de la burocracia instaurada en la Inglaterra de la
época, los cuales iban delante de los carruajes para limpiar los caminos al paso de sus
señore/as. Posteriormente y en base al carácter del ser humano, empezó a tener un
aspecto más competitivo, realizando enfrentamientos entre los distintos vasallos
movidos por sus respectivos señores.
El Footman que alcanzaba una serie de victorias obtenía a cambio ciertos
privilegios (un traje nuevo, cierto reconocimiento de su señor, etc) por lo que
empezaron a entrenarse las carreras para obtener mejores resultados.
Los elementos que utilizaban los primeros corredores modernos para mejorar y
poder realizar ese tipo de carreras os podéis imaginar que distan mucho de los
complementos que actualmente nos intentan inculcar como necesarios y primordiales
para ser un auténtico “runner”, no hace falta llevar el último modelo de GPS, zapatilla
o cortavientos estrambótico para hacer atletismo, y mucho menos competir en todas
las carreras previo pago habidas y por haber, basta con levantarse del sofa, calzarse
un calzado cómodo y salir por las calles, parques, caminos de nuestra población.
Alberto Mangas


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