lunes, 9 de febrero de 2015

ORIGINAL FOOTMAN

LOS ORÍGENES DEL ATLETISMO


De lo que entendemos cómo atletismo en estos momentos y lo que fueron sus inicios dista mucho. Se ha pasado de una necesidad existencial y de supervivencia de los primeros hombres, a una compulsiva práctica movida por multinacionales que han visto un filón el cual explotar, una plaga de langostas que arrasa todo por dónde pasa sin pensar lo que deja atrás. Un lucro que no corresponde con la real promoción del atletismo ni de sus orígenes. Cuando las grandes marcas hablan de sacrificio y bienestar físico-emocional, se quieren referir a un incremento sustancial del precio de los productos derivados de la misma “del todo poderoso running” y los eventos dónde tenga lugar dicha disciplina. Se basan en la “reinvención” y creación de necesidades de un deporte que es tan antiguo como el hombre y que en si mismo es autosuficiente, no depende de nada, sólo de tener ganas y de un camino, carretera o plaza, dónde ejercitarse. En la historia más reciente y también más olvidada encontramos a los llamados “Footmen”, personas al servicio de la burocracia instaurada en la Inglaterra de la época, los cuales iban delante de los carruajes para limpiar los caminos al paso de sus señore/as. Posteriormente y en base al carácter del ser humano, empezó a tener un aspecto más competitivo, realizando enfrentamientos entre los distintos vasallos movidos por sus respectivos señores. El Footman que alcanzaba una serie de victorias obtenía a cambio ciertos privilegios (un traje nuevo, cierto reconocimiento de su señor, etc) por lo que empezaron a entrenarse las carreras para obtener mejores resultados. Los elementos que utilizaban los primeros corredores modernos para mejorar y poder realizar ese tipo de carreras os podéis imaginar que distan mucho de los complementos que actualmente nos intentan inculcar como necesarios y primordiales para ser un auténtico “runner”, no hace falta llevar el último modelo de GPS, zapatilla o cortavientos estrambótico para hacer atletismo, y mucho menos competir en todas las carreras previo pago habidas y por haber, basta con levantarse del sofa, calzarse un calzado cómodo y salir por las calles, parques, caminos de nuestra población.


Alberto Mangas 


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